Informe final sobre la realización de la película La Cola / Rafael S. León Pérez ; tutor Rafael Marciano Tinoco

Por: Colaborador(es): Idioma: Español Detalles de publicación: 2007Descripción: 50 h. 28 cm. + 2 CDTema(s): Nota de disertación: Sección Publicaciones Oficiales Tesis de Grado 1 DVD (5 1/4 PLG.) Pregrado Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Artes, Departamento de Cine Lic. Artes. Mención Cine Resumen: Amanece en las afueras del pueblo de Arenales. Con gran desgano ASDRÚBAL, un hombre humilde de unos treinta y cinco años de edad, es levantado por su anciana madre para que vaya a ordeñar las cabras. ASDRÚBAL ordeña las cabras de mala gana. Hay algo que le incomoda. Desayuna “lo que hay”, no sin antes protestar. Decide ir al pueblo a tratar de resolver su problema de dinero. Antes le “saca” el poco dinero que le queda a su enfermiza madre para irse. Es Semana Santa en el pueblo de Arenales. En el marco de esta celebración, donde participa casi todo el pueblo, nos encontramos con ASDRÚBAL. Aunque no es muy devoto, participa pasivamente pues allí no hay mucho con que distraerse. Luego conocemos de sus frustraciones. Intenta conseguir empleo en una bodega y el bodeguero con desdén le dice que no. En la calle, tomando cervezas junto a un amigo suyo, ASDRÚBAL piropea a una transeúnte diciéndole que “si así es el infierno que se lo lleve el diablo”. Luego, frente a un policía, desconoce o desdeña las leyes, incluso le soborna para salir librado de un posible castigo. Mientras, el pueblo celebra Sábado de Gloria. ASDRÚBAL conversa con su “resuelve” quien le hace saber su decisión de terminar la relación debido a actitud displicente hacia la vida. ASDRÚBAL suplica comprensión pero no logra convencerla. Domingo de Resurrección. Se realiza el reencuentro de Jesucristo resucitado con su madre la virgen María. ASDRÚBAL va en la procesión galanteando a las chicas. ASDRÚBAL muestra un cierto desinterés hacia las actividades religiosas pero celebra la lectura del testamento de Judas. De regreso a su casa, ASDRÚBAL, con unos tragos encima, pasa pateando cruces por el cementerio sin temor a ser espantado, no sin antes advertirle a un conocido suyo que “a quienes hay que tenerles miedo es a los vivos”. Ese mismo domingo en la noche, en San Pedro, en las afueras de Arenales, donde vive, al llegar a su modesta casa de campo colmada de la presencia de imágenes y frases religiosas, ASDRÚBAL le informa a su castradora y anciana MADRE su irrevocable decisión de marcharse a Carora a buscar una vida mejor, luego de determinar que se siente harto de la misma rutina y de la escasez de dinero. Su madre se molesta por la noticia de su único hijo y cabeza del hogar, y hace todo lo posible por impedir que Asdrúbal “cometa esa locura”, pues no lo cree capacitado para otra cosa (o no quiere quedarse sola). A ASDRÚBAL, resuelto como está, ya no le importa lo que diga su madre sino que -por el contrario- debido a una imperiosa necesidad de cambios en su vida, manifiesta ahora en Semana Santa, decide emprender su viaje lo más pronto posible: al día siguiente. La mañana siguiente, ASDRÚBAL se arregla para salir. Pese al enojo de su madre, ésta le da una bolsa con el almuerzo y un papelito donde le recuerda que hay cuatro maneras de pecar: “con lo que piensas, con lo que dices, con lo que haces, o con lo que dejas de hacer”. ASDRÚBAL toma la bolsa y el papel, asiente sin mucho convencimiento, y sale. ASDRÚBAL emprende el viaje, con un morral como equipaje, hacia la autopista con la intención de conseguir una cola que le saque de allí hacia la ciudad. A la mayor brevedad posible. ASDRÚBAL pasa frente a una primera cruz de camino sin detenerse ni persignarse, contrario a lo habitual en estos pueblos. Al pasar por la quebrada, ASDRÚBAL saca el papelito que su madre le dio, lo medio lee y luego lo tira con desprecio. ASDRÚBAL pasa frente a una segunda cruz sin detenerse, pero se regresa casi arrepentido; lana una piedra sobre el montón, se persigna y, luego, sigue su camino. Aún en la mañana, ASDRÚBAL llega a la autopista a esperar el carro que le dé la cola. El día transcurre muy lentamente para ASDRÚBAL: el resto de la mañana, el caluroso mediodía (tiempo durante el cual almuerza con la arepa embutida con queso y toma de una botella de agua que su madre le dio), y el atardecer. Aún no ha pasado ningún carro que lleve la misma dirección que ASDRÚBAL: solamente pasan en sentido contrario. ASDRÚBAL va perdiendo su paciencia: intenta darle con una piedra a una lata pero no da en el blanco. Aún con el crepúsculo, un Obrero baja de una camioneta pick up que viene en el sentido contrario al de ASDRÚBAL. Es IVÁN, su amigo. Antes de seguir su camino se detiene para preguntarle a éste qué hace allí tan tarde. ASDRÚBAL le contesta que no han pasado carros por ahí pero que se irá de allí “aunque sea en el carro del Diablo”. Desde la curva de la autopista, en el mismo sentido que el de ASDRÚBAL, se aparece un carro. ASDRÚBAL le hace la señal para que le dé un aventón, y el carro se detiene. ASDRÚBAL habla con el conductor y éste le dice que suba. Ya dentro del carro, ASDRÚBAL feliz con su cola, conversa con el conductor. Se van. Por accidentes que ocurren, el carro donde viajaba ASDRÚBAL se volcó y éste murió. Lo descubrimos al ver una foto frente a una cruz a orillas de la autopista.
Existencias
Tipo de ítem Biblioteca actual Colección Signatura topográfica Estado Fecha de vencimiento Código de barras
Tesis y Trabajos de Ascenso Tesis y Trabajos de Ascenso Biblioteca Central Sala de Publicaciones Oficiales TTA TESIS H2007 L579 (Navegar estantería(Abre debajo)) Available T040000317205

Sección Publicaciones Oficiales Tesis de Grado 1 DVD (5 1/4 PLG.) Pregrado Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Artes, Departamento de Cine Lic. Artes. Mención Cine

Amanece en las afueras del pueblo de Arenales. Con gran desgano ASDRÚBAL, un hombre humilde de unos treinta y cinco años de edad, es levantado por su anciana madre para que vaya a ordeñar las cabras. ASDRÚBAL ordeña las cabras de mala gana. Hay algo que le incomoda. Desayuna “lo que hay”, no sin antes protestar. Decide ir al pueblo a tratar de resolver su problema de dinero. Antes le “saca” el poco dinero que le queda a su enfermiza madre para irse. Es Semana Santa en el pueblo de Arenales. En el marco de esta celebración, donde participa casi todo el pueblo, nos encontramos con ASDRÚBAL. Aunque no es muy devoto, participa pasivamente pues allí no hay mucho con que distraerse. Luego conocemos de sus frustraciones. Intenta conseguir empleo en una bodega y el bodeguero con desdén le dice que no. En la calle, tomando cervezas junto a un amigo suyo, ASDRÚBAL piropea a una transeúnte diciéndole que “si así es el infierno que se lo lleve el diablo”. Luego, frente a un policía, desconoce o desdeña las leyes, incluso le soborna para salir librado de un posible castigo. Mientras, el pueblo celebra Sábado de Gloria. ASDRÚBAL conversa con su “resuelve” quien le hace saber su decisión de terminar la relación debido a actitud displicente hacia la vida. ASDRÚBAL suplica comprensión pero no logra convencerla. Domingo de Resurrección. Se realiza el reencuentro de Jesucristo resucitado con su madre la virgen María. ASDRÚBAL va en la procesión galanteando a las chicas. ASDRÚBAL muestra un cierto desinterés hacia las actividades religiosas pero celebra la lectura del testamento de Judas. De regreso a su casa, ASDRÚBAL, con unos tragos encima, pasa pateando cruces por el cementerio sin temor a ser espantado, no sin antes advertirle a un conocido suyo que “a quienes hay que tenerles miedo es a los vivos”. Ese mismo domingo en la noche, en San Pedro, en las afueras de Arenales, donde vive, al llegar a su modesta casa de campo colmada de la presencia de imágenes y frases religiosas, ASDRÚBAL le informa a su castradora y anciana MADRE su irrevocable decisión de marcharse a Carora a buscar una vida mejor, luego de determinar que se siente harto de la misma rutina y de la escasez de dinero. Su madre se molesta por la noticia de su único hijo y cabeza del hogar, y hace todo lo posible por impedir que Asdrúbal “cometa esa locura”, pues no lo cree capacitado para otra cosa (o no quiere quedarse sola). A ASDRÚBAL, resuelto como está, ya no le importa lo que diga su madre sino que -por el contrario- debido a una imperiosa necesidad de cambios en su vida, manifiesta ahora en Semana Santa, decide emprender su viaje lo más pronto posible: al día siguiente. La mañana siguiente, ASDRÚBAL se arregla para salir. Pese al enojo de su madre, ésta le da una bolsa con el almuerzo y un papelito donde le recuerda que hay cuatro maneras de pecar: “con lo que piensas, con lo que dices, con lo que haces, o con lo que dejas de hacer”. ASDRÚBAL toma la bolsa y el papel, asiente sin mucho convencimiento, y sale. ASDRÚBAL emprende el viaje, con un morral como equipaje, hacia la autopista con la intención de conseguir una cola que le saque de allí hacia la ciudad. A la mayor brevedad posible. ASDRÚBAL pasa frente a una primera cruz de camino sin detenerse ni persignarse, contrario a lo habitual en estos pueblos. Al pasar por la quebrada, ASDRÚBAL saca el papelito que su madre le dio, lo medio lee y luego lo tira con desprecio. ASDRÚBAL pasa frente a una segunda cruz sin detenerse, pero se regresa casi arrepentido; lana una piedra sobre el montón, se persigna y, luego, sigue su camino. Aún en la mañana, ASDRÚBAL llega a la autopista a esperar el carro que le dé la cola. El día transcurre muy lentamente para ASDRÚBAL: el resto de la mañana, el caluroso mediodía (tiempo durante el cual almuerza con la arepa embutida con queso y toma de una botella de agua que su madre le dio), y el atardecer. Aún no ha pasado ningún carro que lleve la misma dirección que ASDRÚBAL: solamente pasan en sentido contrario. ASDRÚBAL va perdiendo su paciencia: intenta darle con una piedra a una lata pero no da en el blanco. Aún con el crepúsculo, un Obrero baja de una camioneta pick up que viene en el sentido contrario al de ASDRÚBAL. Es IVÁN, su amigo. Antes de seguir su camino se detiene para preguntarle a éste qué hace allí tan tarde. ASDRÚBAL le contesta que no han pasado carros por ahí pero que se irá de allí “aunque sea en el carro del Diablo”. Desde la curva de la autopista, en el mismo sentido que el de ASDRÚBAL, se aparece un carro. ASDRÚBAL le hace la señal para que le dé un aventón, y el carro se detiene. ASDRÚBAL habla con el conductor y éste le dice que suba. Ya dentro del carro, ASDRÚBAL feliz con su cola, conversa con el conductor. Se van. Por accidentes que ocurren, el carro donde viajaba ASDRÚBAL se volcó y éste murió. Lo descubrimos al ver una foto frente a una cruz a orillas de la autopista.

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